Para efectuar la reacción química reversible entre el polo positivo y negativo, las baterías de litio emplean sal de litio como electrolito, que suministra los iones necesarios para su funcionamiento. Es la variedad más moderna y con tecnología más avanzada y por ello, la más cara.
Son más ligeras que las de plomo (pesa hasta cuatro veces menos) y tienen una vida útil más larga. Además, ofrecen una mejor resistencia a la descarga, permiten cargas muy rápidas y no requieren mantenimiento.
También hay que destacar que, al no tener electrolitos, estas baterías se pueden instalar volcadas e incluso boca abajo, lo que ofrece muchas alternativas para su montaje.
Sin embargo, entre sus inconvenientes encontramos que su rendimiento a temperaturas bajo cero grados se ve limitado, y que no sirven para alimentar otros sistemas (como móviles o GPS) si la batería no está recibiendo carga.

